Casa MJ
La mejor manera de ejecutar el estándar Passivhaus es pensarlo desde el principio. Sin embargo, hay situaciones que pueden cambiar de repente y requieren su adopción cuando el proyecto ya está definido. Aceptamos ese reto.
Cuando Studio ARCOS entró en este proyecto, la obra ya había comenzado. La vivienda — 230 m² construidos en madera CLT en Andorra la Vella — tenía el diseño aprobado y los cimientos en marcha. El encargo fue adaptar la metodología Passivhaus a lo que ya existía, dentro de los márgenes que el proyecto había fijado.
El condicionante principal es el clima. Andorra la Vella, a más de 1.000 metros de altitud, impone inviernos largos y fríos que no perdonan los errores de ejecución. En ese contexto, cada decisión sobre el aislamiento, las carpinterías o la ventilación tiene consecuencias directas sobre el confort y el consumo energético durante décadas.
La consultoría abarcó la definición del grosor del aislamiento, la elección de las carpinterías y de las unidades de ventilación mecánica con recuperación de calor (VMC), y la definición de la línea de estanqueidad — el elemento más crítico y más difícil de corregir una vez la obra está avanzada. Todo el proceso fue validado con la herramienta de cálculo PHPP y modelado con DesignPH. Los resultados obtenidos cumplen los criterios del estándar: demanda de calefacción de 15 kWh/(m²a), hermeticidad de 0,6 h⁻¹ en el ensayo de presión, y demanda de energía primaria no renovable de 73 kWh/(m²a) — muy por debajo del límite de 120 kWh/(m²a).
El proyecto supuso además un aprendizaje compartido: era la primera vez que tanto la arquitecta responsable del proyecto como Studio ARCOS trabajaban con madera CLT como sistema estructural. Un material que, bien ejecutado, es una de las soluciones constructivas más compatibles con el estándar Passivhaus — por su comportamiento higrotérmico favorable y su capacidad de combinarse con envolventes de alta eficiencia.








